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Peligros y tentaciones editoriales 2

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  Mártires o abusadores Otro peligro, que no depende del corrector, se oculta en las economías editoriales, las cuales, muy habitualmente, pretenden supercorrectores : delegan todos los pasos de la corrección en una misma persona, superponiendo incluso, a veces, macro y microedición. Cuando recibe las correcciones hechas a las primeras pruebas, para su revisión, este corrector crónico y omnipresente ya se ha vuelto parte de la obra y no puede tomar la distancia necesaria para llevar a cabo la tarea que se le está encomendando. Ya no ve ni encuentra por más que busque, porque el constante contacto le ha vuelto habitual el texto y —como lo viene sosteniendo Proust desde hace más de un siglo— el hábito vuelve invisible la realidad —léase: “los errores”—. Remito al calificadísimo Marcel, que por siete tomos anduvo en busca del tiempo perdido: los correctores no pueden confiar en alguna azarosa epifanía que descorra los velos.   Detalle del manuscrito de Por el camino de Swann , B...

Peligros y tentaciones editoriales 1

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  Surf o buceo Cuando nos enfrentamos con la edición de un texto solemos caer en las tentaciones menos ortodoxas. Las dos más comunes y peligrosas son, para mí: intentar leerlo muy rápido y por arriba, para ver con qué deberemos lidiar —hasta acá no va tan mal–, pero, simultáneamente, comenzar a corregir—quién no sucumbe ante un “halla llegado”—; y, en el polo opuesto, comenzar la corrección sin una lectura general previa. Hay muchos consejos de correctores para correctores. Ricardo Tavares L., cuyo artículo estoy, también, tentada a citar completo, enumera los “ Errores comunes de un corrector principiante ” (disponible en 2019). Bien, me dejo llevar por la tentación, estimado Ricardo, porque ¿para qué rular el rulo reseñando lo que tan claramente explicás en tu artículo? Pues debo aclarar ahora que el enlace ya no existe ni encuentro el artículo citado, pero copio y atribuyo como corresponde. Tentaciones y peligro del primero. Inexperiencia o soberbia del novato sumadas a exigenc...

La diferencia última

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Ya el párrafo inicial de “El mercado de los bienes simbólicos” *   hace una síntesis apretadísima de lo que se desarrollará en el texto sobre “la historia de la vida intelectual y artística de las sociedades europeas”. Para Bourdieu, los distintos campos sociales se constituyen por oposición a la autoridad que pretende legislarlos. La producción de bienes simbólicos (realidades bifrontes que son simultáneamente mercancía y significación) había pasado, en Europa, de la tutela eclesiástica a la aristocrática, a cuyos intereses o censuras quedó sujeta. Desde el siglo XV, esta lógica empezó a fragmentarse; con la Revolución Industrial, la producción en serie de obras y la generalización de la enseñanza surgieron nuevos consumidores y, con ellos, condiciones mínimas de independencia económica y legitimación. Aunque se ha roto el antiguo sistema de relaciones, el nuevo promueve la sumisión de los productores a los poseedores de los medios de difusión, quienes obedecen, a s...