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Peligros y tentaciones editoriales 2

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  Mártires o abusadores Otro peligro, que no depende del corrector, se oculta en las economías editoriales, las cuales, muy habitualmente, pretenden supercorrectores : delegan todos los pasos de la corrección en una misma persona, superponiendo incluso, a veces, macro y microedición. Cuando recibe las correcciones hechas a las primeras pruebas, para su revisión, este corrector crónico y omnipresente ya se ha vuelto parte de la obra y no puede tomar la distancia necesaria para llevar a cabo la tarea que se le está encomendando. Ya no ve ni encuentra por más que busque, porque el constante contacto le ha vuelto habitual el texto y —como lo viene sosteniendo Proust desde hace más de un siglo— el hábito vuelve invisible la realidad —léase: “los errores”—. Remito al calificadísimo Marcel, que por siete tomos anduvo en busca del tiempo perdido: los correctores no pueden confiar en alguna azarosa epifanía que descorra los velos.   Detalle del manuscrito de Por el camino de Swann , B...

Peligros y tentaciones editoriales 1

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  Surf o buceo Cuando nos enfrentamos con la edición de un texto solemos caer en las tentaciones menos ortodoxas. Las dos más comunes y peligrosas son, para mí: intentar leerlo muy rápido y por arriba, para ver con qué deberemos lidiar —hasta acá no va tan mal–, pero, simultáneamente, comenzar a corregir—quién no sucumbe ante un “halla llegado”—; y, en el polo opuesto, comenzar la corrección sin una lectura general previa. Hay muchos consejos de correctores para correctores. Ricardo Tavares L., cuyo artículo estoy, también, tentada a citar completo, enumera los “ Errores comunes de un corrector principiante ” (disponible en 2019). Bien, me dejo llevar por la tentación, estimado Ricardo, porque ¿para qué rular el rulo reseñando lo que tan claramente explicás en tu artículo? Pues debo aclarar ahora que el enlace ya no existe ni encuentro el artículo citado, pero copio y atribuyo como corresponde. Tentaciones y peligro del primero. Inexperiencia o soberbia del novato sumadas a exigenc...

Número / Nº / N.º

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Dicen las leyendas que esa n con una bolita no es una abreviatura o que, si alguna vez lo fue, lo olvidó por accidente o maleficio. En la página de legales de casi todos los libros, cuando se menciona que se ha hecho el correspondiente depósito de ejemplares “que previene la Ley Nº 11.723”, aparece una bolita voladora que deja a la N como un jugador de vóley congelado en pleno saque. En el número de la edición o la reimpresión, la bolita se transforma, con buena fortuna, en ª cuando así corresponde. ¿Cuál es el origen de semejantes accesorios ornamentales? Dicen las leyendas urbanas que esos números o esa n con una bolita que flota no son abreviaturas o que si alguna vez lo fueron lo han olvidado por accidente o maleficio, al punto de que hasta el corrector de word los señala. Y, como consecuencia de este extrañamiento u olvido, se les ha sacado el punto que toda abreviatura debe llevar. Es más, en esas mismas leyendas se desconoce, e incluso se niega con tot...